viernes, 28 de noviembre de 2014

el liron africano, reproduccion y mantenimiento

Reproducción

En la naturaleza los lirones enanos africanos no crían hasta después de haber llevado a cabo su primera hibernación. Esto quiere decir que los reproductores tiene alrededor de un año. Sin embargo, en cautividad la hibernación no se lleva a cabo, y los lirones son capaces de criar desde la edad de aproximadamente cuatro meses. 
Los celos se mantienen a lo largo de todo el año en cautividad, mientras que en condiciones naturales sólo sacan adelante dos camadas por temporada de cría. La gestación dura 21 días, tras de los cuales nacen de 1 a 5 crías (lo normal son 2 o 3), desprovistas de pelo e incapaces de valerse por si mismas. Con 7 días el cuerpo ya está cubierto de pelo.
 A los 14 días abren los ojos, y aproximadamente con 21 días se produce el destete. Las crías, una vez destetadas, siguen durmiendo en el nido con los padres.
 Con entre 4 y 5 semanas de vida puede considerarse que son totalmente independientes. 

Relación con el hombre

 

En la naturaleza los lirones enanos africanos se alimentan de frutas, vegetales, semillas, nueces, insectos, huevos y pequeños vertebrados. Nuestra obligación es por tanto proporcionarles una dieta variada y adecuada con relación a sus necesidades. Lo que podemos emplear en la dieta de estos pequeños roedores son esencialmente pienso en bloques o gránulos para animales de laboratorio y una mezcla adecuada de semillas.
Los bloques para animales de laboratorio además de proporcionar alimento a nuestras mascotas son un elemento útil para permitir un adecuado desgaste de sus dientes.
La mezcla de semillas que empleemos deberá ser de calidad, con un pequeño porcentaje de semillas grasas como las de girasol, o incluso sin ellas (se las podemos dar a parte como golosinas). Las mezclas de alta calidad para ratones y jerbos son perfectamente válidas como alimento para los lirones. El porcentaje de semillas en la dieta será, no obstante, pequeño.
Habrá que porporcionarles además una fuente de proteína animal. Pueden ser insectos (grillos, tenebrios, larvas de mosca...), pienso para insectívoros, huevo cocido (incluida la cascara como fuente de calcio), yogur descremado, potitos para niños...
Por último, una mezcla de frutas y verduras crudas troceadas complementarán la dieta con valiosas vitaminas. Entre las frutas que más les gustan están la naranja, la manzana, la pera y las uvas. Entre las verduras y hortalizas destacan la zanahoria, el brécol, las habas verdes, los guisantes y el maíz dulce. La cantidad a suministrar será de una a dos cucharaditas por animal.
Se puede dar un día a la semana fruta y otro complemento proteico. Además de estos componentes de la dieta que podemos catalogar como mayoritarios, hay otros que podemos suministrar a nuestros animales, y que contribuirán a hacer su alimentación más variada y a combatir la monotonía.
Las semillas grasas y nueces, siempre y cuando no están ya presentes en la mezcla de semillas, pueden suministrarse en pequeñas cantidades a modo de golosinas. Si en vez de colocarlas en el comedero las esparcimos por el alojamiento la búsqueda de estas delicias contribuirá a mantener entretenidos a los animales.


Algunas gotas de un complemento vitamínico mineral en el agua de bebida son una buena idea en momentos especialmente estresantes en la vida de estos animales, como la crianza, lactación y crecimiento, pero con una dieta variada no habría por qué recurrir a suplementación externa fuera de estos periodos.
La suplementación con calcio es también una buena idea, en especial en el caso de animales jóvenes y hembras gestantes y en lactación. Podemos suministrarles un trozo de hueso de ternera para que lo roan, y la cascara de huevo les encanta. Podemos emplear también formas de calcio fácilmente asimilables.

La comida sobrante ha de ser retirada a diario, y los comederos han de lavarse también a diario.

Debemos cambiar el substrato y la cama una vez a la semana. El agua se renovará a diario, y los bebederos se limpiarán y desinfectarán una vez por semana.

Nunca se debe sujetar a un lirón por la cola, es muy frágil y es muy probable que la dañemos. La mejor manera de sujetarlo es pasar una mano por debajo y situar la otra por encima a modo de copa sin apretar al animal para que no se sienta atrapado.
Se puede lograr hacer que un lirón pierda el miedo a los humanos a base de paciencia. No hay que realizar movimientos bruscos cuando nos acerquemos a ellos, y debemos hablarlos con voz suave. Ofrecerles algún delicioso manjar de nuestras manos contribuirá a que pierdan el miedo. Una vez domesticados, los lirones disfrutan del contacto con sus criadores, y se dejan acariciar sin mayores problemas.

No debemos olvidar que son animales nocturnos, y que por tanto debemos evitar exponerlos a fuentes de luz muy intensa o molestarlos mientras duermen por el días

 

animalnatura